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El concejal y parlamentario foral, el estellés Ibai Crespo reflexiona sobre el Mundial

(Viernes, 17 de julio de 2026)El estellés Ibai Crespo Luna, concejal en la ciudad y parlamentario foral, en su condición de secreetario de Cultura y Deporte del PSN-PSOE, reflexiona en un artículo sobre los Mundiales de Fútbol.

Adjunto remitimos ARTÍCULO del Sª De Cultura y Deporte del PSN, Ibai Crespo Luna

Publicamos su artículo.

LECCIONES DEL MUNDIAL

Los goles sanfermineros de Mikel Merino han sido el orgullo navarro en un Mundial de fútbol masculino que cuenta con una selección española llena de talento, compañerismo y diversidad. Cada gol de Merino se ha celebrado en Navarra como algo propio, como si el Mundial también se jugara en nuestras plazas y en nuestros bares. Esa alegría compartida dice mucho de la capacidad del deporte para unir a una sociedad cuando se vive en comunidad.

Desde la celebración de Lamine Yamal, como musulmán practicante, hasta el compromiso social de Borja Iglesias, pasando por tantos otros jugadores que no esconden ni sus convicciones ni sus orígenes, esta selección transmite valores que van mucho más allá del terreno de juego y que lejos de dividir, esa diversidad fortalece al grupo y demuestra que el talento, el respeto y el compañerismo pesan mucho más que cualquier diferencia. Una lección que trasciende el terreno de juego y de la que algunos dirigentes harían bien en tomar nota, porque lamentablemente, no han estado a la altura.

Desde un presidente de la FIFA dispuesto a alterar las normas de competición para complacer las exigencias de un infantil presidente de EE. UU., a un tal M. Rajoy que afirma que en la selección francesa no hay jugadores franceses. Son declaraciones racistas de una ideología en preocupante auge que ya no se esconde y que encuentra en el fútbol un escaparate más para normalizar el discurso de la exclusión. Que semejante comentario salga de la boca de alguien que se presenta como referente institucional no es una anécdota: es un síntoma de hasta dónde ha llegado la banalización del racismo en ciertos sectores de la derecha europea.

Y es que este Mundial también está mostrando lo mejor y lo peor de algunos responsables políticos. Hay quien ha convertido la última semifinal en una causa partidista, como ya nos tienen acostumbrados los dirigentes de UPN. Se han puesto por montera el más puro estilo político rancio del nacionalismo español para criticar lo que ni ellos mismos hacen. Resulta sencillo criticar la ausencia de pantallas en la vía pública, pero bastante más difícil instalarlas allí donde se gobierna. Una vez más, la coherencia brilla por su ausencia: se exige a los demás aquello que uno mismo no practica cuando tiene la responsabilidad de gestionar.

Esa búsqueda permanente de la confrontación es la que la derecha ha tratado de alimentar mediante un enfrentamiento tan artificial como innecesario, utilizando la selección española y el deporte como excusa para una nueva batalla cultural. Convierten cada éxito colectivo en munición partidista, incapaces de comprender que el deporte, precisamente por su capacidad de unir a personas muy diferentes bajo una misma camiseta, debería quedar al margen de sus cálculos electorales.

La derecha nacionalista española y su sucursal navarra no han sido capaces de alegrarse del pase de España a la final dieciséis años después. Lamentablemente, el odio que predican contra otros políticos ha hecho que hablen más de Pedro Sánchez o de María Chivite, con sus habituales faltas de respeto, que de destacar la deportividad, el compañerismo y los valores sociales que día a día muestran los jugadores de esta selección dentro y fuera del campo. Prefieren el insulto fácil antes que reconocer un triunfo colectivo que trasciende cualquier color político.

Pero es difícil mantener una posición moderada cuando el propio partido de Marine Le Pen haya calificado de racistas las palabras de M. Rajoy, referente conservador de la derecha española, y a tenor de la cercanía entre PP y UPN estos Sanfermines, también de la derecha nacionalista española en Navarra. Cuando incluso referentes de la extrema derecha francesa consideran excesivas determinadas declaraciones, quizá sea porque se ha cruzado una línea que nunca debería normalizarse en una democracia.

Afortunadamente, la mayoría social ha estado y está por encima de estas miserias. Ha disfrutado del juego y del compañerismo, ha celebrado los goles, ha sufrido los minutos finales, y ahora, tocará disfrutar de una final histórica contra Argentina, con pantallas, en bares, en casas, con amigos y en familia. Ese es el verdadero relato de este Mundial: el de una sociedad que sabe emocionarse unida, que entiende el deporte como un espacio de encuentro y no como una trinchera política.

La principal lección que nos deja este Mundial, más allá del resultado, es que el deporte sigue siendo uno de los pocos espacios donde la diversidad convive con naturalidad y donde el mérito acaba imponiéndose sobre los prejuicios. Ojalá algunos dirigentes fueran capaces de aprender de sus propios jugadores. Porque el fútbol gana cuando une, y la política pierde cuando pretende dividir incluso aquello que pertenece a todos.

Ibai Crespo Luna

Secretario de Cultura y Deporte de la Comisión Ejecutiva Regional del PSN-PSOE

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